Cuentos

EL PIRATA PATA PALO Y EL ÁRBOL MÁGICO

Este cuento lo escribí para El árbol de los chupetes de Sevilla. Las ilustraciones están sacadas de Internet de las de libre disposición y para colorear, excepto los fondos y el logo de Creaciones Pantapa que son originales míos.

http://www.calameo.com/read/00121095304f12637008c




Cuento escrito para un concurso de la página de Facebook: El árbol de los chupetes de Badajoz.








 EL ÁRBOL MÁGICO


La pequeña Lucía no quiere dejar el chupete. Lo lleva siempre puesto y por eso no puede hablar. Sus papás la han llevado al médico y saben que no tiene nada y que hablará cuando ella quiera. Se comunica con sonidos, gruñidos de enfado y señales de dedos. El único que la entiende es su hermano Israel y él acude siempre en su ayuda cuando sus padres no la comprenden.

Así estaban en el comienzo de aquel verano, cuando debían tener las ventanas abiertas y también la puerta de su terraza debido al calor. Vivían en un primer piso y ahora con el buen tiempo los niños pasaban mucho tiempo jugando entre las macetas. Estaban solos, haciendo caminos  con piezas de madera, colocando muñecos y animales entre ellas. Se lo estaban pasando genial cuando de repente un gato apareció. Al principio se asustaron pues no lo esperaban, pero enseguida Lucía se le acercó y el gato se le puso alrededor de sus piernas ronroneando.

El gato se subió a la baranda y los miró como si quisiera decirles algo. Desde allí se lanzó a la calle y parecía esperar. Lucía le señaló a su hermano y gruñendo le indicó de ir tras él.

- Papá y mamá nos van a reñir, Lucía.

Pero ella insistía tanto que convenció a su hermano y sin que sus padres se dieran cuenta, salieron.

El gato, al verlos, comenzó a caminar y ellos lo siguieron. Así anduvieron un rato hasta que llegaron a un parque. El gato, de vez en cuando, miraba hacia atrás para comprobar que los niños lo seguían, se paró  y se subió a un árbol.

- ¿Qué es lo que quieres? -le preguntó Israel aún teniendo muy claro que el gato no respondería.

Pero ocurrió, el gato se puso a hablar:

- Soy el guardián de este parque y mi tarea es cuidar que todas las plantas y árboles crezcan y sean felices.

Los niños asombrados lo escucharon con la boca abierta con lo que a Lucía el chupete se le cayó al suelo sin siquiera darse cuenta.

- No era mi intención asustaros. Ya, ya sé que es raro que me entendáis, pero solo será un momento. Tengo un problema con este árbol, está raro y triste, no sé qué le pasa. Tiene agua, sol, un bonito sitio…, pero está mustio. Estaba pensando en buscar ayuda, cuando os he visto en vuestra terraza y pensé que a lo mejor vosotros sabíais qué hacer.

Israel, aunque extrañado de hablar con un gato, le dijo que no tenía ni idea de qué le podía ocurrir.

Lucía entonces se acercó al árbol y lo abrazó y se quedó allí un rato con una de sus orejitas pegada al tronco. Cuando se separó, por primera vez en su vida, habló:

- Ya cé que le paza. Ma dicho que está tiste poque los niños no vienen a juagar aquí.

- ¡Vaya Lucía  estás hablando! ¡Este árbol es mágico!

- Bueno dijo el gato y ¿qué podemos hacer para qué vengan cerca de él?

- Yo cé, yo cé –decía Lucía con pequeños grititos mientras pegaba saltos.

La pequeña se quitó el lazo que llevaba puesto en el pelo, cogió su chupete y le dio las dos cosas a su hermano.

- Ponécelo, ponécelo arriba.

Israel intentó engancharlo, pero no pudo. El gato al entender lo que querían hacer les ayudó y colgó el lazo con el chupete en una rama.

- ¡Etá guapo y contento!

- ¡Tenemos que irnos ya o nuestros padres se enfadaran mucho! Adiós gato.

- Adiós Israel y ¡muchísimas gracias Lucía!

- Mañana vendremos a jugar junto al árbol -le dijo Israel.

Cuando llegaron a casa, los papás estaban muy enfadados, pero cuando escucharon a Lucía explicar lo ocurrido, se pusieron tan contentos que se les pasó el enojo aunque les hicieron prometer que nunca más harían algo así, pues era muy peligroso.

Ahora ese árbol se  ha convertido en El árbol de los chupetes de Badajoz, el más feliz de todo el parque ya que se corrió la voz de su magia por toda la ciudad y son muchos los niños que vienen a abrazarlo y darle su chupete con el deseo de hacerse mayor.

Si tú también decides venir, no te asustes si escuchas los maullidos de un gato. Él, junto al árbol cuidará de tú chupete.

Y maullín, maullón el cuento del árbol mágico se terminó.



Y si queréis saber sobre el chupete y el orígaen de los árboles de los chupetes aquí tenéis mi artículo para niños sobre la historia.

 Canción de Bubu el caracol

Inspirada en mi libro Bubu el caracol y el castor gruñón. La música la de la canción, muy conocida, de Estaba el señor Don Gato. 
Sacaba Bubu sus cuernos,
para que les diera el sol
sol, sol, sol, sol, sol,
para que les diera el sol.
Tenía ya mucha hambre,
quería un trozo de melón,
sol, sol, sol, sol, sol,
quería un trozo de melón.
Fue a buscar a Sancho,
el castor más gruñón
sol, sol, sol, sol, sol,
el castor más gruñón.
Se hicieron muy amigos,
ahora juegan un montón
sol, sol, sol, sol, sol,

ahora juegan un montón.
 

RUIDOS EN EL ESPACIO  

Extraído de mi libro Si un cuento quieres crear..., donde los niños han de realizar un dibujo sobre el texto. Lo llevo encuadernado de forma sencilla a mis talleres como ejemplo.

Un gato soñador

Una pequeña historia rimada inspirada en esta ilustración de Berta E. García Lorenzo. Os pongo el comienzo. Para leerla al completo seguid alguno de estos enlaces:
http://www.elhuevodechocolate.com/cuentos/cuento65.html 
Amapolita web

Era un gato que soñaba
un mundo de ilusión,
con hadas, elfos y duendes
con formas de ratón.
¡Qué suerte! ¡Qué ilusión!
menudo banquete me daré yo.
Un hadita que su sueño vio,
un escarmiento a su glotonería
le preparó, y una nueva escena
en el sueño dibujó.
 

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